Earthdance 2008: Una pérdida desgarradora

No miento ni exagero al decir que para mí esto ha sido desgarrador, hasta lo más profundo…

Sabía que venía, lo había conversado, lo había presentido, pero nada pudo contener mi desgarro al saber que Earthdance, LA instancia en el año donde me podía expresar libremente, en un ambiente de paz y comprensión general increíbles, rodeado de unanaturaleza impresionante, con cada beat inundando cada centímetro de mi cuerpo, se cancelaba…


Estoy deshecho por dentro… y es de verdad. Este lunes ha sido mi propio “lunes negro”… ojalá hubiera sido porque las bolsas se fueron al suelo… es por algo para mí peor: porque Earthdance, un encuentro anual al que sentía como propio, anunciaba su retiro por un año.


No podía ir este año, es cierto, también lo sabía, pero ya el solo hecho de saber que muchas personas que sienten como yo y otras tantas ávidas de conocer un nuevo concepto en sus vidas iban a poder experimentar la “experiencia Earthdance”, me dejaba tranquilo.

Earthdance significa mucho para mí: me ha permitido salir de mi burbuja, expresarme como quiero sin temer al “qué dirán”, sentir un apoyo inexplicable de esas miles de personas que año a año nos reuníamos y que ni siquiera conocía… era una instancia de verdad mágica, donde las diferencias de pensamiento, religiosas, culturales, económicas y las que fueran, desaparecían por esos 3 días.

Recuerdo que el año 2005, año de elecciones presidenciales, fue mi primera “experiencia Earthdance”. Antes de llegar a Isla de Maipo, estaba bastante inmerso en una campaña, y la verdad es que nunca creí que algo como una, pensaba en ese tiempo, “fiesta electrónica”, fuera a cambiar mucho las cosas… la realidad fue que al salir del festival, cuando vi el primer cartel de un político en un poste, lo primero que pensé fue “y qué hace este tipo con un cartel así…”, cuando recordé que habían elecciones. En ese mismo minuto se lo comenté al que iba al lado mío; yo no podía creer que Earthdance haya podido hacerme olvidar por completo la realidad exterior… y desde ese minuto, donde comprobé el nivel de compatibilidad que tenía con la iniciativa que acababa de conocer, me di cuenta que sería una relación muy estrecha.

Earthdance es la única instancia hasta ahora que me lograba llevar a un nivel superior de éxtasis (no el de la droga), de sentirme bien conmigo mismo, de sentirme acogido, de sentir que estaba en el lugar y tiempo correctos y que nada ni nadie podría cambiar eso.

Creo que vale la pena revisar algunos aspectos que han llevado a esta muy lamentable suspensión de un ícono de la expresión cultural joven de Chile, analizando desde el comunicado oficial de Dreamvibe:

1. El tema de los auspicios fue siempre, en estos 10 años de Earthdance, un tema súper complejo de llevar para la organización (sobretodo en los últimos años) por el hecho de que desde un principio, Earthdance se enfocó más en temas espirituales, de paz mundial, del cuidado de la Tierra, más que sobre el hecho comercial. De hecho, en los primeros años, la convocatoria era bastante cerrada y Earthdance era más bien una reunión entre amigos o conocidos más algunas personas afortunadas que por cualquier razón pudieron ser parte de las primeras celebraciones. Fue tanto así, que durante las primeras versiones Earthdance no cobró entrada, sino solo un aporte voluntario a cada asistente, sin mínimo. 

El problema se acentuó especialmente desde 2005, año en que Earthdance saltó definitivamente a ser un festival masivo. De hecho fue el mejor año histórico en términos de asistencia hasta esa fecha y fue tanto así que los campings de Oasis y El Trébol, en Isla de Maipo, a pesar de que era el primer año que se unían para Earthdance, igualmente colapsaron. Fue también el año donde entraron a ayudar diversos colectivos y productoras a la gestión y producción del festival. Pero nunca se planteó el problema que de seguro venía a futuro: cómo sustentar esta masividad creciente de Earthdance con una producción acorde y con los costos que ello implicaba… Lo que faltó entonces no fue ni siquiera una gestión de marketing, sino replantearse con el tiempo necesario (comenzar en el 2005 era un tiempo suficiente) la necesidad de cambiar el modelo de gestión de Earthdance, con el objetivo de hacerlo sustentable en el tiempo de acuerdo a la realidad de público vs. producción necesaria sin sacrificar en medio al festival. No se hizo. Y los resultados están a la vista. Es claramente un error de visión, más que de marketing, dado que los cambios requeridos iban y van mucho más allá de cuántos auspicios se tiene y el valor de las entradas..

2. A pesar de lo que mucha gente pudiera pensar, nunca en el comunicado Dreamvibe expone que las razones del colapso del modelo actual de Earthdance fuera el hecho de una baja asistencia; es más, se destaca que el 2007 fue un muy buen año por ese concepto, pero que esos números no se tradujeron en beneficios económicos por lo ya comentado: un modelo de gestión obsoleto que estaba al borde del colapso, superado ampliamente por la realidad que experimentaba el festival. El hecho que más de la mitad de los asistentes no pagara su entrada, siendo este concepto el principal sustento, es alarmante. Ningún festival de la naturaleza, envergadura y costos de Earthdance puede darse ese lujo, porque simplemente no es viable, como está visto. Y en esto tenemos un poco de responsabilidad todos: por un lado, los organizadores al dar semejante número de entradas a cambio de beneficios o aportes al festival y por otro, los asistentes al festival: hay que decir las cosas claras: si cada uno de nosotros pensaba en no pagar la entrada y tenía como lograrlo, simplemente no la pagaba, sin siquiera plantearse un solo segundo el daño que le podría estar haciendo a una reunión como Earthdance que era esperada por todo un año. También les va un palo a quienes estaban dentro del equipo de organización del festival año tras año: me consta que varios de los supuestos “ayudantes” lo fueron, pero más de sus amigos que del propio festival: usaron toda su influencia para permitir el paso gratis de varias de sus amistades.

Resumiendo entonces este punto, las causas serían en primer lugar el modelo de gestión de Earthdance superado ampliamente, anclado en una realidad del pasado, y permisivo hasta el hartazgo para no pagar las entradas de miles y miles de personas. Y segundo, la falta de responsabilidad y honestidad de todos los que asistimos al festival: permitiendo pasar gratis, pasando gratis sin plantearnos el daño o simplemente haciendo que nada pasaba cuando veíamos algo así frente a nuestros ojos. 

Creamfields, otro al que creen culpable, no representa un riesgo hacia Earthdance, sino más bien a la inversa: por mucho que en StreetMachine (productora de Creamfields) sostengan que son dos eventos paralelos, donde no va el mismo tipo de público, es una realidad gigantesca el hecho de que muchas de las personas debían optar, por un tema económico, entre uno de los dos eventos, y no en poco casos lo hacían por Earthdance, sobretodo desde 2006, cuando Creamfields acentuó de forma notoria su baja. Lo curioso, es que esa gente que se guardaba la plata, mucha no la usaba en la entrada de Earthdance…

3. Las políticas emprendidas por instancias públicas respecto de Earthdance, y desde la perspectiva de Dreamvibe, están claras en el comunicado. A juicio de la productora, por varios argumentos Earthdance calzaba ahí, y yo los comparto.

Lo claro es que esta pausa significa claramente algo: Earthdance ha terminado un camino que en líneas generales, fue muy exitoso en cuanto a sus objetivos más profundos: instaló la percepción de que se puede realizar un evento único en su tipo donde puedan confluir miles de personas en un ambiente de paz y de mutuo entendimiento; se difundió ampliamente, sobretodo en los primeros años, la misión de Tibet en el devenir mundial; se abrió un espacio donde se pudieran manifestar, sin sobreponerse ni rozarse, distintas percepciones culturales, religiosas y de pensamiento; para quienes no entendíamos nada de lo anterior, Earthdance se transformó en “la” instancia donde conocer sus trabajos, su música, sus expresiones más profundas dando siempre la posibilidad de volver a reencontrarse en el año siguiente y, lo más importante, demostró que con ganas, un equipo unido, solidaridad y mucha creatividad se puede lograr un gran evento, siendo convocados incluso artistas de la talla de Penta, Alien Project, etc..

Pero por otro lado, Earthdance debe comenzar a construir una nueva era, que lo lleve a niveles superiores de producción, gestión, y marketing acordes a los tiempos que corren y en los que ha logrado posicionarse en estos 10 años. Para eso es urgente repensar las estructuras más profundas que dan vida, año a año, a este histórico festival. Hay que reformular los equipos humanos, haciendo grupos de trabajo específicos en cada área (artistas convocados, marketing y publicidad, gestión económica, servicio al público y área web, relaciones públicas, producción en terreno, etc) coordinados por una única instancia superior y trabajando entre sí según los temas afines. Hay que profesionalizar Earthdance. El modelo de un evento “de los amigos, para los amigos”, funcionó, dio todos sus frutos posibles y se desarrolló. Está visto que no tiene nada más que dar y estamos muy agradecidos de que haya hecho posible de que Earthdance Chile pudiera existir, pero hay que mirar hacia el futuro. Un futuro que si lo leemos correctamente con las enseñanzas que hemos aprendido, de seguro será más brillante que nunca.

Paz a todos.


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